La Inteligencia Artificial (IA) se convirtió en uno de los temas centrales de nuestro tiempo. Hablamos de cómo va a transformar la educación, el trabajo, las profesiones y nuestra manera de relacionarnos con la información. Gobiernos, empresas, universidades, especialistas y organismos internacionales intentan anticipar sus efectos. Sin embargo, en muchas de esas conversaciones falta una voz fundamental: la de los propios jóvenes que están creciendo junto a esta tecnología.
Por ese motivo decidí realizar un relevamiento para conocer qué piensan las/los jóvenes de entre 16 y 29 años de la Argentina sobre la IA. Mi intención es escuchar directamente sus percepciones, expectativas y preocupaciones frente a una tecnología que probablemente los acompañará durante buena parte de su trayectoria educativa, profesional y personal.
El punto de partida no es solamente preguntar si utilizan ChatGPT u otras herramientas de IA. Me interesa avanzar sobre una cuestión mucho más profunda: cómo sienten que la IA está modificando – o puede modificar – su manera de aprender, pensar, crear y trabajar. Porque conocer la frecuencia de uso de una tecnología nos dice relativamente poco si no intentamos comprender qué sucede cuando esa tecnología comienza a intervenir en nuestros procesos cotidianos.
El relevamiento está compuesto por 10 preguntas y puede responderse en aproximadamente cinco minutos. Está dirigido exclusivamente a personas de entre 16 y 29 años que residan en la Argentina. Las preguntas indagan, entre otras cuestiones, sobre la frecuencia con la que utilizan IA, las emociones que les genera, su percepción sobre el impacto que puede tener en el aprendizaje y el pensamiento, y el lugar que imaginan que ocupará en sus futuros estudios y trabajos.
Hay una decisión que considero especialmente importante: el relevamiento es anónimo. No solicito nombre, apellido, correo electrónico, teléfono, institución educativa ni otros datos que permitan identificar directamente a quienes participan. Solo se consulta la edad y la provincia de residencia, además de las respuestas vinculadas con la investigación. Los resultados serán analizados y difundidos de manera agregada.
La elección de la franja de 16 a 29 años tampoco es casual. Allí conviven adolescentes que todavía están transitando la escuela secundaria, jóvenes que comienzan sus estudios superiores, personas que ingresan al mercado laboral y otras que ya están desarrollando sus primeras experiencias profesionales. Son momentos diferentes de la vida atravesados por un mismo fenómeno: la incorporación acelerada de sistemas de IA en actividades que hasta hace muy poco realizábamos exclusivamente los humanos.
Me interesa especialmente conocer qué ocurre con una aparente contradicción. Los jóvenes se encuentran entre quienes más rápidamente incorporan nuevas tecnologías, pero eso no significa necesariamente que tengan una mirada acrítica sobre ellas. Usar mucho una tecnología no equivale a confiar plenamente en ella. Tampoco significa desconocer sus riesgos o no preguntarse qué capacidades humanas podrían verse afectadas por una utilización cada vez más intensiva.
Esta discusión resulta particularmente relevante para la educación. Frente a la llegada de la Inteligencia Artificial Generativa, muchas veces la primera reacción consiste en preguntarnos qué herramientas deberían utilizar las escuelas o cómo deberían incorporarlas los docentes. Pero quizás exista una pregunta anterior: ¿qué está pasando con los estudiantes?, ¿Sienten que la IA los ayuda a aprender?, ¿Creen que puede ayudarlos a pensar mejor?, ¿Temen volverse dependientes de estas herramientas? y ¿Consideran que saber utilizarlas será indispensable para su futuro profesional?.
Mi trabajo en torno a la IA Responsable parte de una convicción: la transformación tecnológica no puede analizarse únicamente desde la tecnología. Necesitamos comprender también sus consecuencias humanas, educativas, sociales y culturales. Y para hacerlo no alcanza con hablar sobre las nuevas generaciones. También tenemos que generar espacios para escucharlas y conocer de primera mano cómo están experimentando estos cambios.
El relevamiento estará abierto hasta el viernes 18 de octubre de 2026. Una vez finalizada la etapa de recolección, analizaré los resultados para intentar comprender cómo una generación que está creciendo junto a la IA imagina su relación con ella.
Si queremos discutir qué lugar debería ocupar la IA en la educación, el trabajo y nuestra vida cotidiana, escuchar a sus protagonistas puede ser un buen punto de partida.
Si tenés entre 16 y 29 años y vivís en la Argentina, te invito a sumarte al relevamiento.