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Prompt MÁS-QUE-HUMANO

LOS CAPI NO ESTÁN EN LA MATRIX

Por qué la inteligencia artificial (IA) no contempla a otras formas de vida, y cómo podemos cambiar eso con un simple prompt.

Cada vez más profesionales del diseño, la arquitectura, el urbanismo, la agroindustria entre otras usan IA para pensar, crear o resolver problemas. Las herramientas como ChatGPT pueden acelerar procesos, desbloquear ideas y hasta detectar errores que los humanos pasamos por alto. Pero hay algo que casi nadie se detiene a considerar: estos sistemas piensan solo en nuestra especie. O mejor dicho, en los intereses humanos.

Todo los que no hablan, no votan, no escriben papers o no generan datos – como un hongo, un río o un ave – quedan fuera del diseño, fuera del análisis, fuera de la conversación. La IA responde desde lo que aprendió: una lógica donde lo no humano no existe, o existe solo como recurso.

Por eso, cuando le pedís a una IA que te ayude a diseñar un barrio o un sistema de riego, su respuesta probablemente sea eficiente… pero antropocéntrica. No va a preguntarte si estás afectando a una colonia de hongos, al silencio del humedal o a una bandada de aves. No porque no pueda hacerlo, sino porque no se lo pediste. Y porque todo lo que no está en los datos de entrenamiento, simplemente no aparece.

Esto no es un detalle técnico. Es una falla estructural. Los modelos de lenguaje fueron entrenados con millones de textos escritos por humanos. Y eso significa que repiten nuestras lógicas: las prioridades, omisiones y puntos ciegos que arrastramos como sociedad. Lo no humano, lo no útil, lo no visible… queda fuera de las respuestas. En otras palabras: la matrix también está en los prompts.

¿Y por qué debería importar esto a una arquitecta, un agrónomo o un desarrollador urbano? Porque cuando proyectán algo sobre un territorio — una obra, un loteo, una intervención paisajística — no solo se modifica el espacio físico, sino también las relaciones vitales que lo habitan. Muchas de ellas no generan datos, no aparecen en el render, ni tienen lobby, pero existen: como los carpinchos que son desplazados de su hábitat natural y tienen que aprender nuestras reglas para cruzar las calles o los arroyos que ya no pueden fluir porque el suelo fue cubierto de cemento. Y cuando eso pasa, no es solo el entorno el que se altera. Es el equilibrio de la vida misma.

Diseñar solo desde el centro humano es reducir el territorio a fondo de pantalla, a decorado. Y eso limita no solo la ética de los proyectos, sino también su sostenibilidad. ¿Cómo puede ser “verde” un desarrollo que deja sin nido a las aves? ¿Cómo puede ser “inteligente” una ciudad que rompe los ciclos del agua? Las preguntas más difíciles no son técnicas, son las que nos obligan a pensar más allá de nuestra especie.

Frente a esta falla, desarrollé el Prompt MÁS-QUE-HUMANO: una herramienta simple, adaptable a cualquier sistema de IA, que permite cambiar la perspectiva del diseño y ampliar la conversación. No se trata de simular literalmente “lo que piensa” un tero o un hongo, sino de usar la IA para dar lugar a otras formas de vida, tiempos, equilibrios y afectaciones que no suelen tener voz en el proceso de decisión.

El prompt te invita a pensar un proyecto desde la perspectiva simbólica del río, el suelo húmedo, la brisa o el silencio del ecosistema. Te pregunta: ¿Qué pasaría si el diseño se pensara también desde ahí?; ¿Qué elementos cambiarían?; ¿Qué formas de cuidado deberíamos incorporar?. Es un ejercicio especulativo, pero también técnico: sirve para rediseñar con responsabilidad ecológica y sensibilidad multiespecie.

No te pido que le preguntes al capi qué le parece tu proyecto del barrio cerrado. Pero sí que lo tengas en cuenta. Porque muchas veces, el verdadero conflicto no es entre progreso y naturaleza, sino entre una mirada centrada en el humano y otra que se atreve a imaginar relaciones más amplias, diversas y cooperativas. Esa es la potencia del Prompt MÁS-QUE-HUMANO: no reemplaza tu saber profesional, lo expande.

Usarlo es fácil: lo copiás, lo activás en tu conversación con la IA, y completás con tu caso concreto. Puede servir para la elaboración de una política pública, una obra civil, una estrategia de paisajismo o un proyecto agroecológico. Lo importante es la intención: diseñar como si el territorio fuera algo más que fondo de render. Como si el agua, el suelo, los cantos y los silencios también fueran parte del proyecto.

¿Querés probarlo? Comentame “MQM” en el posteo de mi Instagram y te lo paso. Es solo una instrucción. Pero como todo buen diseño, puede transformar una lógica entera si la activás a conciencia.