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GUIA PARA MAMIS Y PAPIS

GUÍA para MAMIS y PAPIS

La manera en que niñas, niños y adolescentes acceden a internet está cambiando de forma notable. Plataformas, redes sociales y sistemas de inteligencia artificial (IA) están incorporando mecanismos para detectar si una persona es menor de edad. Este movimiento, que en principio busca proteger, también abre un escenario nuevo que muchas familias todavía no conocen ni terminan de dimensionar.

La verificación de edad dejó de ser un tema técnico para convertirse en una cuestión cotidiana. Ya no se trata solo de qué contenidos ven los chicos, sino de qué datos se recolectan sobre ellos, quién los almacena y durante cuánto tiempo. En un contexto donde la identidad digital empieza a construirse desde edades cada vez más tempranas, estas decisiones tienen efectos a largo plazo.

Esta guía nace de una necesidad concreta: ayudar a mamis y papis a entender qué está pasando. No para generar miedo, sino para ofrecer información clara en medio de un debate confuso, acelerado y muchas veces dominado por soluciones que priorizan la tecnología por sobre las personas.

Hoy existen al menos tres caminos en discusión para verificar la edad de los menores. Algunos proponen pedir documentos, selfies o datos biométricos. Otros impulsan el uso de IA para “adivinar” la edad a partir de comportamientos. Y una tercera opción plantea configurar la edad directamente en el dispositivo. No todas estas alternativas cuidan de la misma manera, ni generan los mismos riesgos.

Cuando hablamos de verificación de edad, no hablamos solo de acceso a contenidos. Hablamos de datos que pueden acompañar a una persona toda su vida, de información que no se puede cambiar si se filtra y de decisiones que se toman hoy sin que los chicos puedan consentirlas plenamente. Por eso, el cómo importa tanto como el para qué.

Las soluciones basadas en documentos, selfies o biometría concentran grandes volúmenes de información extremadamente sensible. Si esos datos se filtran o se usan de manera indebida, el daño es irreversible. Además, normalizan una idea peligrosa: que para participar en la vida digital hay que entregar cada vez más datos personales.

Las alternativas basadas en IA tampoco están exentas de problemas. Estos sistemas no son exactos, pueden equivocarse y suelen implicar vigilancia constante. Analizan horarios, formas de escribir y comportamientos, generando perfiles invisibles sobre chicos y adolescentes que muchas veces ni siquiera saben que están siendo observados.

Frente a este escenario, la verificación de edad a nivel dispositivo aparece como una opción “más cuidadosa”. Propone que la edad se configure una sola vez, en el celular, tablet o computadora, y que esa información quede allí. 

Pero ninguna tecnología reemplaza el rol de las familias. Por eso, esta guía también pone el foco en qué pueden hacer hoy las mamis y papis: configurar controles parentales, hablar con sus hijos sobre datos personales, desconfiar de pedidos excesivos y priorizar plataformas que respeten la privacidad.

La idea central que atraviesa el documento es sencilla pero urgente: cuidar a las infancias en internet no debería implicar acostumbrarlas a vivir vigiladas. La protección más sólida combina límites claros, acompañamiento adulto y tecnología usada con responsabilidad. 

El desafío no es elegir entre seguridad o privacidad, sino enseñar a habitar lo digital sin entregar el futuro a cambio de una falsa protección.

Si te interesa el documento podés descargarlo ingresando acá.

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