En el segundo semestre del año pasado hice una investigación para analizar si existen evidencias que vinculen la desinformación con el uso de las Inteligencias Artificiales Generativas (IAG) en los procesos electorales de América Latina y el Caribe.
Lo único que te voy a spoilear es que, hasta el momento, no encontré antecedentes de estudios similares en la región, lo que la convierte en un punto de partida clave para comprender el impacto de estas tecnologías en futuras elecciones y, sobre todo, para preservar los procesos democráticos.
Durante los años 2023 y 2024, alrededor de tres mil millones de personas estuvieron en condiciones de votar en economías como las de Argentina, Bangladesh, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, India, Indonesia, México, Pakistán, Paraguay y el Reino Unido, entre otras.
La desinformación es un fenómeno con profundas raíces en la política y cuenta con una larga historia a nivel mundial, evolucionando junto con las herramientas de comunicación. Desde la antigüedad, los líderes políticos y sus aliados han manipulado la información para influir en la opinión pública y asegurar apoyo electoral.
Como ocurre con cualquier tecnología que desarrollamos, su uso puede tener efectos positivos o negativos. Existen numerosas soluciones de IA que pueden mejorar la eficiencia de los procesos electorales, pero esas mismas innovaciones también pueden utilizarse para desinformar al electorado, ya sea mediante la manipulación de encuestas, la creación de cuentas falsas en redes sociales o la generación de contenido engañoso.
Lo que sí encontré fueron varias encuestas en diferentes países que advertían sobre un inminente APOCALIPSIS DIGITAL impulsado por estas herramientas de rápida evolución. Pero, ¿Realmente ocurrió tal hecatombe? ¿Qué medidas tomaron las plataformas para ayudar a los ciudadanos a navegar en este mar de desinformación? ¿Y los gobiernos? ¿Está la justicia electoral preparada para ofrecer respuestas ágiles y efectivas ante este desafío?
Son muchos los interrogantes y para ir dando algunas respuestas diseñé un esquema base de recomendaciones que podrían tomarse en cuenta en los futuros procesos electorales.
Quiero agradecer especialmente a todo el equipo de la Fundación Friedrich-Naumann-Stiftung por el apoyo que me permitió libremente analizar esta realidad tan importante y aportar herramientas para enfrentar los desafíos de la desinformación en el ámbito electoral.